dimarts, 24 de febrer de 2015

¿Es el zen una copia del taoismo?

Es común, especialmente dentro del mundo académico, los intentos de reducir sistemas de pensamiento y de espiritualidad a unos pocos básicos, que serían los "genuinos". Así, no es extraño leer que el budismo no es más que hinduismo con un cambio de vocabulario, que el cristianismo no es más que judaísmo con un cambio de opinión sobre cuando llegó el Mesías o que todos los principios del zen están en realidad copiados del taoísmo. Encuentro este tipo de afirmaciones problemáticas por varias razones:

En primer lugar, parten de una idea simplista de lo que significa "influir". Según esta visión habría una especie de sistemas de pensamiento primordiales que habrían influido a todos los demás. Esos sistemas primordiales se habrían mantenido puros a lo largo de los siglos. Pero las influencias en realidad van en dos direcciones: si bien es cierto que el taoismo influyó en el zen, al revés también sucedió; por ejemplo, en el taoismo actual encontramos técnicas de respiración que claramente vienen de diferentes ramas del budismo.
Si uno mira ahora las diferencias actuales entre el budismo teravada (mal llamado hinayana) y el mahayana se sorprenderá de lo similares que son, considerando toda la literatura histórica que hay entre las diferencias centrales entre esas dos escuelas. Dejando de lado la tendencia de los mahayanas a pintar los teravadas siempre peores de cómo son en realidad, está claro que el budismo teravada actual ha evolucionado, y ha recibido muchas influencias del mahayana con lo que las diferencias son mucho menores que hace unos cuantos siglos.

En segundo lugar, se está partiendo de la premisa de que un sistema espiritual o religioso tiene una esencia, que se basa en un pocos principios básicos, una especie de axiomas que son lo único relevante. Las prácticas concretas sería así irrelevantes para entender una religión. Personalmente me parece un error grave. Un sistema espiritual no es simplemente un montón de creencias, en realidad las creencias son mucho menos relevantes, y lo central son una serie de prácticas, ritos y formas de vida que hacen que el sistema tenga finalmente sentido y atraiga a algunos individuos. El zen llama a una serie de personas por los ritos y prácticas concretas que presenta, que son bien diferentes de los del budismo tibetano y todavía más del taoísmo

Finalmente, podríamos estar ante un caso de correlación más que de causación. Ciertamente, hay mucha influencia del taoismo en el zen -y al revés también- pero muchas similitudes entre los dos sistemas podrían deberse no a una influencia mutua sino a compartir una misma forma de mirar al mundo: el misticismo. Hay similitudes entre el taoismo y el zen, pero también con el sufismo y con el misticismo cristiano, o el Wittgenstein del Tractatus. Y no suena creible defender que todos esos sistemas de pensamiento no son más que copias del taoismo.  Si uno parte de la premisa de que hay una realidad más allá del lenguaje en la que todos los seres están interconectados entre sí y no podemos separar realmente entre individuos, es comprensible esperar principios, afirmaciones, postulados y técnicas similares para encarar esta dificultad fundamental.

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